Caperucita
verde y el Lobo malva(do)
خضراء
خضراء والذئب البنفسجي
Mohamed DOGGUI
Érase
una vez, una hermosa niña árabe, que se llamaba Ons (أنس). Como llevaba siempre una capa del color
de la hierba fresca, los habitantes de la aldea le aplicaban cariñosamente el
mote de Caperucita verde (خضراء خضراء). Era guapa, inteligente y
vivaracha. A pesar de su edad temprana y de ser menudita, se mostraba siempre
muy diligente en cuidar con esmero a sus queridos padres y hermanos y en ayudar
a sus entrañables vecinos.
Sin
embargo, ni Caperucita verde ni los que la
rodeaban eran felices, aunque tenían todos los ingredientes para serlo. Empañaba
su dicha y tranquilidad un lobo feroz, de color malva, que merodeaba día y noche por la aldea
amenazando, cual la espada de Damocles, sus ganados y demás animales de corral.
Además, por su culpa, nadie se atrevía a acercarse al verde
oasis, situado a una legua de la aldea, para recoger fruta y agua fresca. Y
también por su culpa, Caperucita verde no
podía visitar nunca a su abuela Houria (حورية ) que vivía en pleno oasis.
Un
día, harta de esta injusta y tiránica privación, Caperucita
verde se armó de valor y, de una pedrada, abatió al malvado lobo. Luego,
se dirigió corriendo al oasis ansiosa por descubir las riquezas que atesoraba. Y
apenas se adentró en él, se quedó maravillada, ya que en su vida había visto
una vegetación tan exuberante ni aguas tan límpidas. Pero, enseguida, se
apoderó de ella un sentimiento de rabia e indignación al comprobar que, durante
largo tiempo, el fiero lobo había privado a su pueblo del disfrute de ese bien
tan valioso que le pertenecía naturalmente.
Caperucita verde permaneció, durante unos instantes, atónita, confusa, debatiéndose
entre la rabia por el triste pasado y el entusiasmo por el futuro prometedor. Pero
enseguida resolvió empezar a actuar para recuperar el tiempo perdido. Y antes
de ponerse a llenar el cántaro con el agua fresca y cristalina del generoso manantial
y la cesta con las frutas lozanas y multicolores de los árboles y las palmeras
frondosos, quiso, primero, visitar a su abuela Houria (حورية). Se sentía muy impaciente por verla ya
que solo la conocía de oídas.
Sin
embargo, justo antes de alcanzar su casa, un hermoso perrazo, de color verde, se precipitó hacia ella moviendo la cola en
señal de bienvenida. Creyendo que era el perro que cuidaba a su abuela, Caperucita verde se arrodilló ante él y empezó a
acariciarle el lomo dirigiéndole palabras mimosas. Pero, la pobre niña pecó de ingenua
ya que ignoraba que ese perro “manso” y “tierno”, que la acogió luciendo el
color de la paz y la esperanza, no era otro sino el mismo lobo malvado que ella creía ya muerto. Después de haber logrado
resucitar y mudar de pelaje, se la había adelantado a casa de Houria.
Ahora,
ustedes se sienten seguramente ansiosos por saber si Caperucita
verde (خضراء خضراء) se percató de la astucia del lobo malvado, si logró salvarse y salvar a su abuela Houria (حورية) de sus zarpas y colmillos. Les aseguro
que, igual que ustedes, yo también ignoro si el desenlace del cuento fue feliz
o, más bien, trágico. Lo único que sé es que ello dependería del grado de sagacidad
que tuviera Caperucita verde, así como de la
solidaridad de los suyos y de su capacidad de reaccionar a tiempo. Recemos que
así fuera, ya que del lobo no hay que fiarse ni un pelo, dado que es muy sabido
que “el lobo muda el pelo, mas no el celo”.
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